Cuando la piel no está en calma
Has probado cosas.
Has cambiado productos.
Has tenido rachas mejores…
y luego vuelve.
No siempre es falta de esfuerzo.
A veces es falta de perspectiva.
La piel no vive aislada.
Responde a cómo vives,
cómo descansas
y cómo te tratas cada día.