Durante el invierno, muchas personas observan que su mirada cambia.
El contorno de los ojos se ve más seco, las líneas se hacen más visibles y la piel pierde luminosidad. A veces parece que el envejecimiento se ha acelerado, cuando en realidad lo que ha cambiado es el equilibrio de la piel.
La zona periocular es especialmente vulnerable al frío porque es más fina, produce menos lípidos protectores y pierde agua con más facilidad que el resto del rostro. Cuando aumenta la pérdida transepidérmica de agua (TEWL) y se altera la función barrera, la piel se deshidrata, las líneas se marcan más y la superficie refleja peor la luz, dando lugar a una mirada más apagada.
Arrugas o deshidratación: dos fenómenos distintos
En invierno es frecuente confundir arrugas estructurales con líneas de deshidratación, pero no son lo mismo.
Las líneas por deshidratación aparecen de forma difusa, pueden dar un aspecto “arrugado” al conjunto de la piel, suelen acentuarse a lo largo del día y tienden a mejorar temporalmente tras aplicar un producto hidratante.
Las arrugas estructurales, en cambio, están presentes de forma constante, siguen un patrón definido (como las patas de gallo o el surco palpebral) y no desaparecen al hidratar la piel, ya que reflejan cambios reales en el colágeno y la elasticidad de la dermis.
Cuando la función barrera está alterada y el TEWL aumenta, incluso líneas que no son verdaderas arrugas pueden hacerse más visibles.
El papel de la función barrera en la zona periocular
La función principal de la barrera cutánea es limitar la pérdida de agua y proteger frente al entorno. En la zona periocular, donde el contenido lipídico es bajo por naturaleza, esta función es especialmente frágil.
Durante el invierno, la combinación de frío, viento y aire seco favorece la alteración de esta barrera, lo que incrementa la TEWL. Como consecuencia, la piel pierde hidratación, su superficie se vuelve más irregular y refleja peor la luz, lo que hace que las líneas y la falta de luminosidad se hagan más evidentes.
Por este motivo, en esta zona no solo importa el tipo de activo utilizado, sino también su capacidad para preservar la integridad de la barrera cutánea.
Activos bien tolerados con interés en la zona periocular
Además de una hidratación adecuada, la evidencia dermatológica respalda el uso de determinados grupos de ingredientes cuando se busca mejorar la apariencia de la zona periocular.
Péptidos moduladores de la expresión
Algunos péptidos utilizados en cosmética, conocidos como “botox-like”, como Acetyl Hexapeptide-8 o Pentapeptide-18, pueden modular de forma superficial la contracción de los músculos de expresión.
No actúan como la toxina botulínica ni producen parálisis muscular, pero ayudan a reducir la tensión repetitiva que se genera en la piel al gesticular, lo que puede traducirse en una apariencia más lisa de las arrugas dinámicas.
En el listado de ingredientes (INCI) suelen aparecer con estos nombres o integrados en complejos peptídicos.

Retinoides adaptados al contorno de ojos
Los retinoides son uno de los grupos de activos con mayor respaldo científico en dermatología para la prevención y el tratamiento de las arrugas. Estimulan la renovación celular y la síntesis de colágeno, mejorando de forma progresiva la textura y la firmeza de la piel.
En la zona periocular se suelen priorizar fórmulas con concentraciones más bajas de retinol o con retinal (retinaldehído), que en muchas formulaciones se tolera mejor que el retinol clásico, manteniendo una buena eficacia.
Hidratación y “sellado” en invierno
En la zona periocular, especialmente durante el invierno, no basta con aportar activos. También es importante reducir la evaporación del agua desde la superficie cutánea.
Las fórmulas que contienen ceramidas, colesterol o manteca de karité ayudan a reforzar la función barrera y a limitar la TEWL, lo que favorece una hidratación más estable y una mejor tolerancia de los activos aplicados.
Si hubiera que señalar un gesto especialmente importante en invierno, sería el sellado de la hidratación. Aplicar al final de la rutina una crema que contenga ceramidas y lípidos fisiológicos ayuda a reforzar la función barrera de la zona periocular y a reducir la pérdida transepidérmica de agua (TEWL), favoreciendo que la piel mantenga mejor su hidratación.
| Preocupación en la zona periocular | Ingredientes que suelen buscarse | Para qué se utilizan |
| Líneas de deshidratación | Ácido hialurónico, ectoína, pantenol, escualano, ceramidas | Aportar y retener agua, proteger frente al frío y suavizar las líneas finas causadas por sequedad |
| Arrugas de expresión | Péptidos tipo botox-like (como acetil hexapéptido-8 o pentapéptido-18) | Ayudar a que la piel se pliegue menos al gesticular |
| Flacidez y piel fina | Retinol (en bajas concentraciones), retinal, bakuchiol, niacinamida | Favorecer la renovación de la piel y el soporte del colágeno |
| Ojeras y mirada apagada | Cafeína, vitamina K, vitamina C (derivados estables), ácido tranexámico, niacinamida | Mejorar el aspecto del tono y la luminosidad |
| Función barrera alterada y aumento de TEWL | Ceramidas, colesterol, manteca de karité, pantenol, ectoína | Reforzar la barrera cutánea y reducir la pérdida de agua |
En invierno, la zona periocular no “envejece” de forma repentina. Lo que suele ocurrir es una combinación de deshidratación y alteración de la función barrera, que hace que las líneas y la falta de luminosidad se hagan más evidentes.
Comprender esta fisiología permite interpretar mejor los cambios que aparecen frente al espejo y por qué ciertos tipos de activos, cuando están bien formulados y bien tolerados, pueden contribuir a mejorar la apariencia de la mirada durante los meses fríos.
Dra. Sara Simonsen
Dermatóloga
Aviso importante
Este contenido es informativo y se basa en el conocimiento científico disponible.
No sustituye una valoración médica individual. Para recomendaciones personalizadas, consulte con su profesional sanitario de confianza.





