IMG 2997 768x512

No soy la típica dermatóloga.

Aunque, pensándolo bien, creo que nunca he sido demasiado típica en nada.

Nací en un pequeño pueblo de Dinamarca y terminé viviendo en Málaga, donde llevo más de veinte años.

Aquí construí mi vida, mi familia y mi carrera como dermatóloga.

Y fue precisamente ejerciendo la medicina cuando empecé a interesarme por una visión más amplia y más humana de la salud.

Al principio de mi carrera empecé a interesarme por un enfoque más global de la salud y la enfermedad. Quería entender mejor qué había detrás de muchos problemas que veía en consulta, pero en aquel momento apenas encontraba referentes que integraran esa visión.

A veces sentía que estaba poniendo “parches” y yo empezaba a sentir que podía hacer más por mis pacientes.

 

Poco después llegaron mis propios problemas de salud.

Durante meses tuve molestias intestinales importantes. Me hicieron pruebas de todo tipo y todas salían normales. Recuerdo perfectamente cuando un digestivo me dijo: “es estrés”.

Y probablemente tenía razón.

Estaba viendo muchísimos pacientes, tomando decisiones rápidas constantemente y viviendo un ritmo que mi cuerpo empezó a no tolerar bien, a la vez que tenía dos hijos pequeños en casa.

Aquello fue un punto de inflexión.

Empecé a cambiar cosas en mi vida y nació un interés mucho más profundo por la nutrición, el ejercicio, el descanso y el estilo de vida.

Pero había otra señal que mi cuerpo llevaba años enviándome:

el acné.

Y si durante años había convivido con él sin darle demasiada importancia, ya como adulta y dermatóloga empezaba a convertirse en algo profundamente frustrante.

Aunque sabía perfectamente qué medicación podía utilizar, soy una persona bastante testaruda y durante mucho tiempo intenté entender qué estaba pasando antes de recurrir directamente a ella.

Probé muchos enfoques distintos. Medicina china, acupuntura, cupping y diferentes cambios en la alimentación, incluyendo épocas en las que añadía judías mungo y cebada varias veces al día para intentar aliviar el “calor”, según la medicina tradicional china, o seguía una dieta antihistamínica recomendada por un especialista en PNI.

A veces sentía cierta mejoría. Otras veces me frustraba al no ver resultados y volvía a las cremas medicamentosas o, en algunos momentos, a la medicación oral.

Y honestamente, todo ese proceso me enseñó muchísimo.

Con el tiempo descubrí la Psiconeuroinmunología (PNI).

Una disciplina que despertó muchísimo mi interés porque conectaba muchas piezas que llevaba años intentando entender.

Decidí formarme más profundamente e hice un máster en PNI para poder ayudar mejor a mis pacientes — y también para entenderme mejor a mí misma.

Como dermatóloga, evidentemente me limito a la medicina basada en evidencia y al sentido común.

Pero como persona siempre he sido muy curiosa y me gusta experimentar, porque creo que la piel no existe aislada del resto del cuerpo.

Y porque muchas veces los problemas de la piel pueden ser una señal de que algo más necesita atención.

En ese camino también empecé a interesarme más por la formulación cosmética y por ciertos ingredientes que, aunque ampliamente utilizados, personalmente prefiero evitar cuando no los considero imprescindibles.

Y como apenas encontraba productos que realmente encajaran con mis criterios, decidí crear mi propia marca.

Foto con bata corta

NO ES COSMÉTICA FIRMADA POR UNA DERMATÓLOGA.

ES COSMÉTICA PENSADA POR UNA.

 

Creé esta línea porque quería formular productos con el mismo criterio que aplico en consulta y en mi propia piel.

Sin exceso. Sin ruido.

Todo este camino me ha enseñado muchísimo.

Y precisamente porque en consulta muchas veces no da tiempo a profundizar en todas las cosas que pueden influir en el acné adulto, decidí crear un programa de seis semanas donde comparto un enfoque global y basado en evidencia sobre piel, alimentación, hormonas, estrés y estilo de vida.

Conocer el programa →
Opiniones de pacientes

⭐ 4,9/5 en Doctoralia basado en 294 opiniones

“Muy profesional. Explicación muy clara durante la consulta.”

“Muy buena profesional y muy amable. Llevo muchos años acudiendo a su consulta.”

 
Si crees que puedo ayudarte, solicita tu cita.
Ver perfil en Doctoralia →