Qué son los disruptores endocrinos y por qué cada vez preocupan más

Qué son los disruptores endocrinos y por qué cada vez preocupan más
Qué son los disruptores endocrinos y por qué preocupan
Byadmin2

Los disruptores endocrinos son sustancias químicas capaces de alterar el funcionamiento normal de nuestro sistema hormonal. En los últimos años han pasado de ser un tema casi exclusivo de la investigación científica a ocupar titulares y generar un creciente interés entre profesionales de la salud y consumidores.

Pero ¿qué son exactamente? ¿Dónde se encuentran? ¿Y por qué cada vez escuchamos más hablar de ellos?

Qué son los disruptores endocrinos

Los disruptores endocrinos son compuestos químicos capaces de interferir con el sistema endocrino, el conjunto de glándulas y hormonas que regulan prácticamente todas las funciones de nuestro organismo.

  • Algunas sustancias pueden imitar la acción de una hormona.
  • Otras pueden bloquearla.
  • Y otras pueden modificar la forma en la que nuestro cuerpo produce, transporta o elimina esas hormonas.

Por qué son importantes

Las hormonas participan en prácticamente todos los procesos del organismo. Regulan el metabolismo, la función tiroidea, la fertilidad, el embarazo, el crecimiento, el desarrollo del bebé y muchas otras funciones esenciales.

Por eso, durante las últimas décadas, numerosos estudios han investigado la posible relación entre la exposición a determinados disruptores endocrinos y enfermedades como:

  • Algunos cánceres hormonodependientes.
  • Alteraciones de la fertilidad.
  • Endometriosis.
  • Trastornos tiroideos.
  • Obesidad.
  • Diabetes tipo 2.
  • Alteraciones del neurodesarrollo, como el TDAH.
  • Enfermedades neurodegenerativas, como la demencia.

Es importante entender que esto no significa que los disruptores endocrinos sean la causa directa de todas estas enfermedades. En muchos casos hablamos de asociaciones que todavía siguen investigándose. Pero sí explica por qué la comunidad científica lleva años prestando tanta atención a este tema.

El verdadero problema del efecto cóctel

Cuando se habla de disruptores endocrinos, muchas personas piensan inmediatamente en una sustancia concreta, como el BPA. Sin embargo, el verdadero problema podría ser mucho más complejo.

Los investigadores hablan cada vez más del llamado efecto cóctel. Este concepto hace referencia a la exposición simultánea a múltiples sustancias químicas presentes en nuestro día a día:

  • Algunas podrían potenciar sus efectos.
  • Otras podrían inhibirse entre sí.
  • Y otras podrían comportarse de forma diferente cuando están juntas que cuando se estudian por separado.

La realidad es que todavía conocemos muy poco sobre cómo interactúan todas estas mezclas.

Un ejemplo sencillo para entenderlo

Imagina que te digo que beber hasta 3 litros de agua al día es una cantidad considerada segura para la mayoría de las personas. Hasta aquí, todo bien.

Pero imagina que, además de esos tres litros de agua, ese mismo día bebes tres cafés, tres tazas de té, medio litro de zumo, medio litro de refresco, dos copas de vino, un mojito y tres cervezas. Cada bebida, por separado, podría estar dentro de una cantidad razonable. Pero cuando las sumas todas, probablemente hayas ingerido mucho más líquido del que a tu cuerpo le conviene.

Con los disruptores endocrinos ocurre algo parecido. Las sustancias se estudian una por una, pero nuestra vida no funciona así. No estamos expuestos solo al BPA, ni solo a un pesticida, ni solo a un conservante: estamos expuestos a decenas de sustancias diferentes, todos los días.

El ejemplo del fenoxietanol

Pensemos, por ejemplo, en el fenoxietanol, un conservante muy utilizado en cosmética. Es importante aclarar que el fenoxietanol no está considerado un disruptor endocrino; lo utilizo únicamente como ejemplo porque ilustra muy bien el razonamiento.

La legislación europea limita su concentración máxima al 1 %. Ese límite se estableció después de estudios en los que se observó que, a dosis elevadas, podía producir efectos sobre el hígado.

Ahora piensa en todos los productos que utilizas cada día:

  • Gel de ducha.
  • Champú.
  • Acondicionador.
  • Crema corporal.
  • Desodorante.
  • Protector solar.
  • Sérum.
  • Crema hidratante.
  • Maquillaje.

Probablemente muchos más de los que imaginas. ¿Y si el mismo ingrediente está presente en cinco o seis de esos productos?

La legislación garantiza que cada producto, por separado, cumple los límites de seguridad establecidos. Pero nuestra exposición no ocurre producto por producto: ocurre sumándolo todo.

¿Qué sucede cuando ese mismo ingrediente aparece repetidamente a lo largo del día? La respuesta es que todavía no lo sabemos con precisión. Las evaluaciones de seguridad se realizan principalmente sustancia por sustancia y producto por producto, mientras que nuestra exposición real es la suma de todas esas pequeñas exposiciones. Precisamente por eso, el estudio de las mezclas de sustancias se ha convertido en una de las grandes líneas de investigación en toxicología.

Dónde encontramos disruptores endocrinos

Aunque depende de cada compuesto, algunos pueden encontrarse en productos de uso cotidiano como:

  • Determinados plásticos y envases alimentarios.
  • Algunos pesticidas.
  • Ciertos cosméticos.
  • Productos de limpieza.
  • Recibos térmicos.
  • Algunos textiles y tratamientos impermeabilizantes.

Esto no significa que todos estos productos sean peligrosos ni que deban evitarse por completo. Pero sí explica por qué cada vez más personas intentan reducir aquellas exposiciones que resultan fáciles de evitar.

Mi forma de entender la prevención

Esta es también una de las razones por las que decidí formular mis productos sin ciertos ingredientes controvertidos. Si la legislación considera necesario limitar un ingrediente por motivos de seguridad y, además, existen alternativas igual de eficaces, personalmente prefiero utilizar la alternativa.

¿Por qué? Porque no veo ninguna ventaja en utilizar un ingrediente sobre el que existen dudas y que, además, no es imprescindible. Es simplemente aplicar el principio de precaución.

Al fin y al cabo, si tengo que cruzar un río y puedo elegir entre un puente colgante y uno de hormigón, sabiendo que ambos me llevarán exactamente al mismo destino, elegiré el que me inspire más confianza. Es la misma filosofía con la que llevo años tomando decisiones en mi consulta y la misma con la que decidí formular cada uno de mis productos.

Mi intención no es decirte cómo tienes que vivir ni decidir qué está bien o qué está mal. Mi objetivo es ayudarte a entender mejor la evidencia científica para que puedas tomar tus propias decisiones con criterio, porque no podemos controlar aquello que desconocemos.

Entradas similares

Las cremas solares son malas, la verdad según una dermatóloga
En los últimos años se ha hecho viral la idea de que las cremas solares son más perjudiciales que...
Comprar opciones saludables y el efecto cóctel
Vivimos rodeados de miles de productos que prometen ser la mejor opción. Sin embargo, cuando inte...
Acne
A menudo recibo en consulta a mujeres que, frustradas por los brotes de acné, han terminado compr...
Piel Radiante en Primavera: Guía Antioxidante y Anti-Manchas
Llega el final de abril y, casi sin darnos cuenta, los días son más largos y el sol empieza a cal...
Crema solar spf50
Con la llegada del mes de abril, experimentamos un aumento progresivo de las horas de luz y un ca...
Retinol retinal
Muchas personas llegan a consulta con la misma frustración: quieren mejorar manchas, textura o lí...